3月10日
“Volver a unirse, obra del artista plastico argentino Leo Vince ”, es una obra sólida en su intención, habla sin ningún tipo de intervención; es romántica, desesperada y frágil. Expone la división a la que está sujeto el hombre, su parte racional rígida en oposición a su parte irracional; el dualismo del ser humano: el alma se escapa de su prisión. (El dualismo platónico plantea que el cuerpo es la prisión del alma. el hombre es alma, por lo cual, la parte física es relegada. Por eso y bajo este discurso filosófico, estamos condenados a estar divididos).
Pero la escultura suscita mas interpretaciones, su discurso no es para nada asimbólico, (Ronal Bartes, plantea lo asimbólico, como sujeto a una sola lectura, la cual, no permite ningún otro tipo de interpretación. “Es lo que es”). En la escultura aparentemente es visible la participación de un cuerpo ajeno a ella, y sin embargo, es parte del mismo cuerpo: “El complemento del ser, otro ser”. (Aristóteles se diferencia de Platón porque ve al ser humano como una unidad de alma y cuerpo, es decir, que el hombre no es solo alma ni cuerpo, está constituido por ambos, es indisoluble, cuando se separan deja de ser hombre).Por el contrario, la escultura refleja el caos inherente en el ser y su querer identificarse como uno e irrepetible.
Los elementos plásticos, de los cuales se vale la obra, están al servicio del significado de la misma, por lo cual, el sentido es claro, donde el elemento tridimensional es un factor de fuerza clave en la misma. Por supuesto que la expresión que da la pintura es diferente a la escultura; no descalifico a ninguna las dos, son igualmente poderosas si son utilizadas coherentemente en la transmisión de mensajes.
Esta obra toca claramente un discurso ontológico. Muestra la fragilidad del ser humano y su intento por reconocerse como una entidad completa y compleja, difícil de entender y abarcar en una sola mirada.
Cielo Mora C.
